Slow Fashion: la revolución que está cambiando la moda

Según la ONU, la industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta, solo detrás del petróleo. Gracias a la tendencia de la slow fashion y a iniciativas como la de Gema Gómez, hay opciones para una moda sostenible.


¿Has oído hablar de la fast fashion? Es el nombre que recibe la principal tendencia dentro de la industria de la moda: la de usar y tirar. Hasta hace un siglo, la posibilidad de tener un armario lleno de opciones distintas estaba solo reservada a las clases más pudientes. Con la democratización de la calidad de vida, esa práctica se hace extensible a toda la sociedad.

Las mejoras en los procesos de producción y el abaratamiento de los transportes lograron que la ropa fuera lo suficientemente asequible para todos. Algo indudablemente positivo, pero que ha conducido a la sociedad ante un gran reto global: la sostenibilidad del planeta.


Detrás de cada prenda de nuestro armario hay un trabajo de elaboración de telas, diseño, confección y transporte hasta la tienda. Todos esos costes, además de otros asociados a la protección del planeta, están reflejados en toda la cadena de producción cuando se trata de moda Slow Fashion. Tal y como explica Gema en su blog, "una única prenda o referencia, producida con un modelo de negocio tipo fast fashion, genera un impacto mucho mayor en el medio ambiente y en la gente que la produce".

Esto es lo que nos quieren hacer ver personas como Gema Gómez, fundadora de Slow Fashion Next. Se especializó en moda sostenible después de haber trabajado para una gran casa textil. En su opinión, “el modelo actual se basa en un crecimiento infinito. Pero el planeta es finito, por eso tenemos que crear cosas que estén dentro de los límites del planeta”. En el caso de Gema, la idea que defiende es clara: "las prendas tienen que ser bonitas por dentro y por fuera".

¿Cuándo decidió Gema Gómez cambiar su vida? Todo sucedió en sus viajes a Asia, en los que se dio cuenta de que había algo que no encajaba. "En los descansos me decían: 'si puedes evitar ir a esta fábrica, no vayas, porque hay niños trabajando'". En los destinos a los que acudía, veía también ríos que bajaban teñidos de colorantes y espumosos por los químicos vertidos y el desfavorable trato que recibían los empleados. “Aquello no tenía que ver nada conmigo ni con mis valores”, rememora con emoción. Fue entonces cuando decidió que ella misma debía actuar.

Este es el tipo de historias que Yoigo recoge dentro de su plataforma "Pienso, luego actúo"En ella, la compañía visibiliza la labor de personas anónimas dispuestas a cambiar el mundo a través de su ejemplo. 



El auge de la slow fashion


Tras décadas de modelo fast fashion -un bucle constante de nuevas temporadas de moda sin fin- la slow fashion promueve que compremos menos ropa, pero de mejor calidad y que contribuya al beneficio de toda la cadena de valor. Una revolución por el bien del planeta, pero también para el bolsillo de los consumidores.

En palabras de la experta, el modelo actual “provoca un ritmo de consumo muy rápido en las tiendas. Hay una especie de ansiedad de compra”


Slow Fashion Next, la iniciativa que te ayuda a consumir moda de forma sostenible


Con la ilusión y responsabilidad de un gran desafío, Gema fundó en 2011 Slow Fashion Next. Esta plataforma proporciona formación para inculcar valores de consumo responsable. Pero, además de ejercer un papel educativo, tiene vocación práctica: en la página web podemos acceder a su directorio de 120 marcas de ropa que son responsables con el planeta.

Además, Gema ha abierto su propia marca, B2Fabric, desde donde comercializa tejidos naturales; y, por si fuera poco, coordina junto a Alejandra de Cabanyes el movimiento Fashion Revolution en España. Esta iniciativa constituye un punto de encuentro de profesionales del sector, que desean cambiar el mundo desde una revolución pacífica: “Amamos la moda pero no queremos que nuestra ropa explote a las personas o destruya nuestro planeta”.